En el segundo taller, un primer estudiante formuló una pregunta del texto escogido para la sesión. Luego un segundo estudiante, la respondió. Tanto la formulación de la pregunta como de la respuesta fue trabajada grupalmente. Es decir, si bien había un estudiante que planteaba la pregunta, colectivamente nos encargamos de hacer las correcciones pertinentes y de modificar lo que fuese necesario para que la pregunta fuera clara, lo mismo pasó con la respuesta. Esto lo realizamos en una cartelera, haciendo uso del colash como herramienta para la escritura.
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domingo, 30 de abril de 2017
Yesica Cortés, Taller 2
Muchas manos también pueden escribir...
En el segundo taller, un primer estudiante formuló una pregunta del texto escogido para la sesión. Luego un segundo estudiante, la respondió. Tanto la formulación de la pregunta como de la respuesta fue trabajada grupalmente. Es decir, si bien había un estudiante que planteaba la pregunta, colectivamente nos encargamos de hacer las correcciones pertinentes y de modificar lo que fuese necesario para que la pregunta fuera clara, lo mismo pasó con la respuesta. Esto lo realizamos en una cartelera, haciendo uso del colash como herramienta para la escritura.
En el segundo taller, un primer estudiante formuló una pregunta del texto escogido para la sesión. Luego un segundo estudiante, la respondió. Tanto la formulación de la pregunta como de la respuesta fue trabajada grupalmente. Es decir, si bien había un estudiante que planteaba la pregunta, colectivamente nos encargamos de hacer las correcciones pertinentes y de modificar lo que fuese necesario para que la pregunta fuera clara, lo mismo pasó con la respuesta. Esto lo realizamos en una cartelera, haciendo uso del colash como herramienta para la escritura.
Angie Bernal, Carta a Karen Aristizábal
Bogotá, 15 de Marzo de 2017
Karen
Karen
Me alegra de cierta forma que le intrigue mi preocupación. Para no extenderme, hablo de conciencia educativa cuando como maestras prestamos atención a ciertas cosas y le damos a ellas importancia. Por ejemplo, darle mucho espacio a conocer a las y los estudiantes, de eso somos conscientes.
Por otro lado, en ese ejercicio de la construcción educativa, yo, o bueno cualquier persona podría estar convencida de que es la mejor forma de educación y por medio de ella podría promover cosas con las que los estudiantes no estén de acuerdo o no les interese. Yo por creer que es la “mejor” forma de educar dejaría de lado la opinión de los estudiantes: puede que a ellos no les interese ser críticos. Pero yo de algún modo desearía “infundirlo” porque pienso que así debe ser.
Evidentemente yo no lo hago con mala intención, sin embargo, puedo desconocer de esta manera la voz de los estudiantes, esto sería de forma inconsciente…
Ahora bien, quiero hablarle del tema que ahora me tiene un poco inquieta.
Yo estoy convencida de que no existe algo como ser mujer o ser hombre. Pienso que somos cuerpos parlantes como dice Paul Preciado…
No puedo afirmarme como mujer, me cuesta. Y no puedo decir que soy un hombre, porque estoy más alejada de ese concepto.
Somos cuerpos, miles de cuerpos con muchas voces impuestas. Pero somos cuerpos fabricados (creo yo), tejidos… por ello mis dibujos alrededor de la hoja. Cada figura es un nudo del tejido que somos. Nuestro cuerpo es así: lleno de muchas voces. Pero el tejido es único… Aun así siento frustración por la negación y determinismo de las personas que me rodean, casi que debo obligarme a SER MUJER (cosa que no comprendo…)
Hoy a diferencia de otros días tomé antes de escribir, tal vez haya dejado muchas cosas sueltas. Disculpe… creo que desde estas cosas se puede llegar a la creación.
Mmm… siento ser poco cortés. Me interesa saber cómo fue educada, pero no desde lo académico…
También me gustaría saber qué autores leyó en filosofía en el colegio.
Perdón por mi dispersión…
Un abrazo
Angie Rico
Por otro lado, en ese ejercicio de la construcción educativa, yo, o bueno cualquier persona podría estar convencida de que es la mejor forma de educación y por medio de ella podría promover cosas con las que los estudiantes no estén de acuerdo o no les interese. Yo por creer que es la “mejor” forma de educar dejaría de lado la opinión de los estudiantes: puede que a ellos no les interese ser críticos. Pero yo de algún modo desearía “infundirlo” porque pienso que así debe ser.
Evidentemente yo no lo hago con mala intención, sin embargo, puedo desconocer de esta manera la voz de los estudiantes, esto sería de forma inconsciente…
Ahora bien, quiero hablarle del tema que ahora me tiene un poco inquieta.
Yo estoy convencida de que no existe algo como ser mujer o ser hombre. Pienso que somos cuerpos parlantes como dice Paul Preciado…
No puedo afirmarme como mujer, me cuesta. Y no puedo decir que soy un hombre, porque estoy más alejada de ese concepto.
Somos cuerpos, miles de cuerpos con muchas voces impuestas. Pero somos cuerpos fabricados (creo yo), tejidos… por ello mis dibujos alrededor de la hoja. Cada figura es un nudo del tejido que somos. Nuestro cuerpo es así: lleno de muchas voces. Pero el tejido es único… Aun así siento frustración por la negación y determinismo de las personas que me rodean, casi que debo obligarme a SER MUJER (cosa que no comprendo…)
Hoy a diferencia de otros días tomé antes de escribir, tal vez haya dejado muchas cosas sueltas. Disculpe… creo que desde estas cosas se puede llegar a la creación.
Mmm… siento ser poco cortés. Me interesa saber cómo fue educada, pero no desde lo académico…
También me gustaría saber qué autores leyó en filosofía en el colegio.
Perdón por mi dispersión…
Un abrazo
Angie Rico
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| Carta Manuscrita (p. 1) |
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| Carta Manuscrita (p. 2) |
Angie Bernal, Carta a Karen Aristizábal
Bogotá, 7 de Marzo de 2017
Karen
Hola, ahora que nos escribimos tan seguido y conocemos más de lo que pensamos, escribiré como realmente escribo; antes escribía con letra separada para que me entendiera. Pero… ¿qué tan sincero puede ser el acto de escritura si finjo mi letra?
Bien… con respecto a lo que me pregunta, sí, pienso que de todo aprendemos. Sin embargo, mi inquietud va enfocada a ¿cómo saber si el camino es correcto y no estoy siendo violenta? Porque yo puedo sentirme muy cómoda con una perspectiva educativa y creer que es la indicada para que las personas se construyan, pero tal vez también yo esté creando sujetos e imponiendo formas. Es que el acto educativo no es del todo consiente.
Karen
Hola, ahora que nos escribimos tan seguido y conocemos más de lo que pensamos, escribiré como realmente escribo; antes escribía con letra separada para que me entendiera. Pero… ¿qué tan sincero puede ser el acto de escritura si finjo mi letra?
Bien… con respecto a lo que me pregunta, sí, pienso que de todo aprendemos. Sin embargo, mi inquietud va enfocada a ¿cómo saber si el camino es correcto y no estoy siendo violenta? Porque yo puedo sentirme muy cómoda con una perspectiva educativa y creer que es la indicada para que las personas se construyan, pero tal vez también yo esté creando sujetos e imponiendo formas. Es que el acto educativo no es del todo consiente.
Perdóneme por divagar. Tengo muchas preocupaciones… pero bueno, creo que es importante un poco de frustración en el acto de educar - el caos es necesario.
Ahora bien, me concentraré en lo que me pregunta al final, sobre la formación de mi abuela, madre…
En primer lugar, creo necesario comentarle que no conocí a mi abuela, ella murió mucho antes de que yo naciera. Pero ella vivía en Caquetá, era una mujer del campo: muy trabajadora. Murió años después de llegar a Bogotá donde tuvo a mis tías y mamá.
A pesar de que ellas no nacieron en el campo, se educaron de la misma manera. Madrugaban a hacer labores de la casa y desde muy pequeñas aprendieron del trabajo familiar, este era la preparación de habas y maní, para venderlos en Monserrate.
En muchas ocasiones ellas terminaron muy mal por ese trabajo. Por ejemplo, mi mamá se quemó con una olla llena de aceite caliente cuando era muy pequeña.
Su educación estuvo enfocada al trabajo, aunque ya después cada una de mis tías tomó caminos diferentes: una de ellas se fue a un internado de monjas. Otra quedó embarazada muy joven y dejó de trabajar, mi tía más joven entró a trabajar como empleada del servicio desde que cumplió 14 años.
Ahora que le escribo estas cosas, noto que debido a nuestra condición económica y “mala” educación mis tías y mi mamá tuvieron que ser amas de casa, empleadas domésticas y en muchas ocasiones fueron violentadas por sus esposos y quedarse todas solas y llenas de hijos.
Pienso que fue por la economía, ya que veo a otras mujeres de la edad de mis tías, que tienen trabajos mejor pagos y valorados, la diferencia es que unas pudieron acceder a la educación y no tenían que trabajar para vivir.
En mi caso cambió un poco la situación, yo tuve la posibilidad de estudiar, sin embargo, siempre estuvo la idea de fondo de que trabajaré y tendré una estabilidad económica para “mantener a mis hijos en caso de que mi esposo me deje”. Eso le da paz a mi familia, piensan que en eso consistirá mi vida.
Es un poco doloroso esto que cuento. Veo que somos cuerpos construidos o diseñados y también nuestros intereses. Además, si te sales de esta forma de ser y no tienes pareja, hijos… etc. serás rechazada, o así lo vivo yo.
Me encuentro luchando por lo que creo que soy y quiero ser, pero parece que esto agrede a mis familiares, es como si luchara para mí destruyendo a otros, a otros que amo…
¿No le parece triste? No lo digo por mí, lo digo porque no soy la única, muchas pasan por esto… quisiera saber ¿qué piensa de los cuerpos impuestos que somos? ¿qué piensa que es una mujer? ¿cómo es una mujer?
Por mi parte, creo que si mi familia me configura de cierta forma, el colegio de otra, la Universidad de otra, mis amigos otra… y yo otra, mi cuerpo se siente conflictuado. Ya no sé qué cuerpo tengo… cuál debo tener.
Angie Rico
Ahora bien, me concentraré en lo que me pregunta al final, sobre la formación de mi abuela, madre…
En primer lugar, creo necesario comentarle que no conocí a mi abuela, ella murió mucho antes de que yo naciera. Pero ella vivía en Caquetá, era una mujer del campo: muy trabajadora. Murió años después de llegar a Bogotá donde tuvo a mis tías y mamá.
A pesar de que ellas no nacieron en el campo, se educaron de la misma manera. Madrugaban a hacer labores de la casa y desde muy pequeñas aprendieron del trabajo familiar, este era la preparación de habas y maní, para venderlos en Monserrate.
En muchas ocasiones ellas terminaron muy mal por ese trabajo. Por ejemplo, mi mamá se quemó con una olla llena de aceite caliente cuando era muy pequeña.
Su educación estuvo enfocada al trabajo, aunque ya después cada una de mis tías tomó caminos diferentes: una de ellas se fue a un internado de monjas. Otra quedó embarazada muy joven y dejó de trabajar, mi tía más joven entró a trabajar como empleada del servicio desde que cumplió 14 años.
Ahora que le escribo estas cosas, noto que debido a nuestra condición económica y “mala” educación mis tías y mi mamá tuvieron que ser amas de casa, empleadas domésticas y en muchas ocasiones fueron violentadas por sus esposos y quedarse todas solas y llenas de hijos.
Pienso que fue por la economía, ya que veo a otras mujeres de la edad de mis tías, que tienen trabajos mejor pagos y valorados, la diferencia es que unas pudieron acceder a la educación y no tenían que trabajar para vivir.
En mi caso cambió un poco la situación, yo tuve la posibilidad de estudiar, sin embargo, siempre estuvo la idea de fondo de que trabajaré y tendré una estabilidad económica para “mantener a mis hijos en caso de que mi esposo me deje”. Eso le da paz a mi familia, piensan que en eso consistirá mi vida.
Es un poco doloroso esto que cuento. Veo que somos cuerpos construidos o diseñados y también nuestros intereses. Además, si te sales de esta forma de ser y no tienes pareja, hijos… etc. serás rechazada, o así lo vivo yo.
Me encuentro luchando por lo que creo que soy y quiero ser, pero parece que esto agrede a mis familiares, es como si luchara para mí destruyendo a otros, a otros que amo…
¿No le parece triste? No lo digo por mí, lo digo porque no soy la única, muchas pasan por esto… quisiera saber ¿qué piensa de los cuerpos impuestos que somos? ¿qué piensa que es una mujer? ¿cómo es una mujer?
Por mi parte, creo que si mi familia me configura de cierta forma, el colegio de otra, la Universidad de otra, mis amigos otra… y yo otra, mi cuerpo se siente conflictuado. Ya no sé qué cuerpo tengo… cuál debo tener.
Angie Rico
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| Carta Manuscrita (p. 1) |
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| Carta Manuscrita (p. 2) |
Angie Bernal, Carta a Karen Aristizábal
Bogotá, 28 de Febrero del 2017
Karen
Hola, me alegra leerla. Siento mucho entusiasmo y entrega en sus letras. Espero que su hacer docente sea así de constructivo, tanto en usted como en las personas a las que guie.
Yo no me siento satisfecha al pensarme de forma activa en los contextos. Tal vez sea pesimismo o quizá me parece tan problemática la realidad que me siento impotente, pues por más que entregue todo de mí, no será nunca suficiente.
Jamás…
Karen
Hola, me alegra leerla. Siento mucho entusiasmo y entrega en sus letras. Espero que su hacer docente sea así de constructivo, tanto en usted como en las personas a las que guie.
Yo no me siento satisfecha al pensarme de forma activa en los contextos. Tal vez sea pesimismo o quizá me parece tan problemática la realidad que me siento impotente, pues por más que entregue todo de mí, no será nunca suficiente.
Jamás…
A pesar de todo yo estudio y pienso en esta labor con todo el amor que se debe tener, tal vez más del necesario. Pero como le digo, me siento impotente por no poder abarcarlo todo, por no poder ayudar más, me siento limitada por esta condición de ser humano.
Ahora bien, comparto lo que dice sobre el ser filósofa o docente, no es muy diferente ya que ambas deben pensarse para poder construir. Pero eso me asusta también, porque para mí la labor docente es algo demasiado peligroso. Un maestro puede (tiene el poder) de construir y destruir personas. Muchas veces hacemos esto y no nos damos cuenta. Hacemos muchas cosas, muchas de esas son inconscientes y son apropiadas por los estudiantes. Por ejemplo, sin querer exigimos formas de ser y estar en el aula, esto se hace necesario para poder “dar la clase” con fluidez.
En este sentido, al pedirle a los estudiantes que actúen, piensen y hagan de cierta manera, los estamos moldeando a nuestro gusto. Esto me parece más problemático en la medida en que estas formas son apropiadas.
Por ejemplo. Cuando yo estaba en el colegio me regañaban mucho por la forma en que me sentaba – “así no se sienta una mujer”, para mí la forma de sentarse no tenía nada que ver con el género sino con mi comodidad, pero a los maestros y maestras esto les impedía dar la clase. Parece tonto, pero desde esas pequeñas acciones y palabras se construyen ideas, como en este caso la idea de ser mujer y cómo debe ser una mujer.
No culpo a mis profesores, a veces me pasa. Alguna vez tuve prácticas en un curso de primero, y yo caía en decirles a las niñas cómo sentarse. No porque crea que hay formas de ser “mujer” o “hombre”, sino porque sus compañeras(os) hacían comentarios violentos.
Claramente hablé primero con quienes hacían estos comentarios, pero parecía no importarles, seguían con eso. Después de un tiempo, me parecía más práctico hablar con ella: era más fácil que una persona entendiera que “hacer entender” a muchos.
Pensando en lo anterior, un ejemplo que no me da para mucho, creo que es complicado no caer en reproducir cosas, en ser violenta…
Me gustaría saber si esto la inquieta, a mí me molesta que en los colegios se eduque para ser hombre y mujer. Yo podría entrar a realizar otro tipo de prácticas, pero los estudiantes están inmersos en una sociedad que les enseña y ellos lo viven como si fuera algo natural.
Dígame, por favor ¿qué piensa?...
Angie Rico
Ahora bien, comparto lo que dice sobre el ser filósofa o docente, no es muy diferente ya que ambas deben pensarse para poder construir. Pero eso me asusta también, porque para mí la labor docente es algo demasiado peligroso. Un maestro puede (tiene el poder) de construir y destruir personas. Muchas veces hacemos esto y no nos damos cuenta. Hacemos muchas cosas, muchas de esas son inconscientes y son apropiadas por los estudiantes. Por ejemplo, sin querer exigimos formas de ser y estar en el aula, esto se hace necesario para poder “dar la clase” con fluidez.
En este sentido, al pedirle a los estudiantes que actúen, piensen y hagan de cierta manera, los estamos moldeando a nuestro gusto. Esto me parece más problemático en la medida en que estas formas son apropiadas.
Por ejemplo. Cuando yo estaba en el colegio me regañaban mucho por la forma en que me sentaba – “así no se sienta una mujer”, para mí la forma de sentarse no tenía nada que ver con el género sino con mi comodidad, pero a los maestros y maestras esto les impedía dar la clase. Parece tonto, pero desde esas pequeñas acciones y palabras se construyen ideas, como en este caso la idea de ser mujer y cómo debe ser una mujer.
No culpo a mis profesores, a veces me pasa. Alguna vez tuve prácticas en un curso de primero, y yo caía en decirles a las niñas cómo sentarse. No porque crea que hay formas de ser “mujer” o “hombre”, sino porque sus compañeras(os) hacían comentarios violentos.
Claramente hablé primero con quienes hacían estos comentarios, pero parecía no importarles, seguían con eso. Después de un tiempo, me parecía más práctico hablar con ella: era más fácil que una persona entendiera que “hacer entender” a muchos.
Pensando en lo anterior, un ejemplo que no me da para mucho, creo que es complicado no caer en reproducir cosas, en ser violenta…
Me gustaría saber si esto la inquieta, a mí me molesta que en los colegios se eduque para ser hombre y mujer. Yo podría entrar a realizar otro tipo de prácticas, pero los estudiantes están inmersos en una sociedad que les enseña y ellos lo viven como si fuera algo natural.
Dígame, por favor ¿qué piensa?...
Angie Rico
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