martes, 18 de octubre de 2016

Carta, Miguel Ángel Espitia

22 de septiembre del 2016

Querido Doctor Hoyos,

Hoy fue un día muy extraño dado que recordé aquellos tiempos en donde mi proyecto de vida era muy diferente al que tengo ahora. También recordé cuando usted querido doctor me pasó aquel libro de anatomía que contenía imágenes explícitas de cuerpos reales, el cual me impactó mucho pero aun así seguía decidido a estudiar enfermería, aunque como bien sabe usted muchas cosas no dejaron que siguiera ese camino. Por lo tanto, empecé mi formación como licenciado en filosofía el cual ha sido una transformación de todo mi ser y usted recordará que cuando yo tenía 16 años, el primer libro que estudié fue la Crítica de la Razón Pura. Pero bien usted se preguntará ¿para qué le he contado todo lo anterior? y ¿cuál es el motivo por el cual le escribo?

Pues bien, hoy visité el hospital en donde hacía mis practicas cuando estudiaba enfermería y paso algo muy curioso, dado que yo estaba sentado en la sala de cirugía esperando a que mi amigo Joan terminara una operación para salir a dialogar un rato. En ese momento se me acercó un auxiliar y me dijo: “hola Jefe ¿cómo has estado?” la verdad yo no me acordaba de él, sin embargo, le respondí cordialmente que me encontraba bien, pero que ya no era Jefe dado que ya no estaba estudiando enfermería profesional, sino que me dedicaba a la enseñanza de la filosofía. En ese momento el auxiliar se quedó mirándome sin saber qué decirme, al rato me dijo “lo felicito”, puesto que él había querido alguna vez estudiar filosofía, pero su familia no lo dejó. En ese momento pensé en usted cuando me decía que estudiar filosofía no era para todo el mundo y que yo era un privilegiado en poder estudiarla, pero yo le respondía que mi proyecto de vida era ser médico y no licenciado en filosofía o filósofo, aunque le dedicaba tanto tiempo a las lecturas filosóficas como a estudiar sus libros de anatomía. 

Cuando se fue el auxiliar, me puse a observar el movimiento en la sala de cirugía, miré específicamente la intervención en la administración del suero intravenoso. Para este procedimiento debe haber una bolsa de suero, un tubo de plástico, una aguja, y un catéter, se colocan según el orden nombrado y empieza la administración del suero al paciente. Lo anterior me hizo pensar en la problemática del movimiento de Aristóteles, dado que hay un punto A (bolsa del suero) y un punto B (vena del paciente), en donde el suero pasa de estar en la bolsa a entrar al torrente sanguíneo. Por lo tanto, uno se pregunta ¿cómo es posible este movimiento? Y ¿en dónde está el movimiento? 

Físicamente es claro la bolsa a 65 grados por encima del paciente, la fuerza de la gravedad hace que el líquido de la misma baje por el tubo de plástico se introduzca en la aguja y entre por el catéter a la vena del paciente. Por lo tanto, el movimiento se lleva a cabo por un algo que hace que el líquido empiece a bajar, a lo anterior en términos aristotélicos se le puede llamar la actualización del que mueve al tener la capacidad de mover como la actualización de la capacidad de ser movido. Es decir, hay algo que actúa y algo que padece. En este caso el movimiento del suero está mediado por todo el mecanismo que está implementado, pero recuerde doctor que cuando el paciente tiene deshidratación, se tiene que aplicar una fuerza a la bolsa para que baje mucho más rápido, es decir debe haber un contacto directo que aplique una fuerza a la bolsa, lo que hace que el movimiento sea mucho más rápido. 

Ahora, ya sabemos cómo es posible el movimiento, pero queda la pregunta ¿en dónde está el movimiento? En el proceso mismo, es decir en las dos actualizaciones o cuando el suero está ya en el torrente sanguíneo del paciente, en otras palabras, cuando cumple su función. Aristóteles nos dice que el movimiento está en lo movido, pero viene de lo moviente, por ejemplo, no es lo mismo enseñar que aprender, aunque sean dos cosas que se llevan a cabo en el mismo momento, cuando usted me enseñaba, yo estaba aprendiendo y cuando yo estaba aprendiendo, usted me estaba enseñando. La diferencia radica en la definición, uno define distinto enseñar y aprender al igual que el movimiento es distinto, es decir, el movimiento de quien enseña es distinto al que aprende, pero para Aristóteles la actualización es una numéricamente, lo que cambia es la definición conceptual. Con respecto a nuestro ejemplo no es lo mismo suministrar que recibir, pero su actualización es una y la definición conceptual es diferente. 

Toda mi reflexión anterior me hizo pensar en sus palabras de que la filosofía es una forma de vida y sé haga lo que se haga siempre está ahí. 

Cordial saludo. 

Un tal Ángel Espitia

Oda, Diana C. Botero


Oda al movimiento



¿Qué es esto tan difícil de expresar?

Lo experimento todo el tiempo, más no lo puedo descifrar.

Arriba y abajo, a la derecha y a la izquierda,

Me muevo por doquier, pero no sé lo que es.

Tus ojos se desplazan de un lado para otro,

Pero cuando duermes son puro reposo

Y al despertar, les es imposible parar.

Lo primitivo y lo esencial son cuestiones del más allá,

Por esto el movimiento no se puede explicar.



Inspirada en algunas odas de Quinto Horacio Flaco.
Tema: Aristóteles, Física III, 1-3.

Carta abierta, Ingrid Bohórquez

Para: alguien que se pregunte por el movimiento

Querido alguien que no sé quién es, pero sí sé que existes y sé que te preguntas qué es el movimiento, quiero decirte que un viejo filósofo antiguo afirmó que “el movimiento es la actualidad de lo potencial en cuanto tal” ¿pero cómo entender lo que es el movimiento? Es cierto que aunque esta afirmación es clara es difícil para ti entender qué es el movimiento. Para que puedas entender esto quiero que pienses qué es ser potencial. Te ayudo, lo potencial se dice de aquello que puede llegar a ser algo; por ejemplo el bronce está en potencia de llegar a ser una estatua, es decir, ese ser algo del bronce es la estatua en potencia. 

Ya aclarado esto, nos resta decir ¿cómo el movimiento es la actualidad de lo potencial en cuanto tal, pero cómo entender la actualidad? A saber, ¿el movimiento es el producto, la estatua, o es el proceso? Si notas lo que estoy poniendo en juego me has entendido, así que lo que estoy intentando solucionar es si aquel filósofo de la antigüedad se refería al movimiento como un proceso o un producto, es decir, como una actualización (ἐντελέχεια) o una actualidad (ἐνέργεια). Frente a esta distinción permíteme aclarar lo siguiente, aunque en español se puede hacer la distinción entre actualización y actualidad en el léxico griego no hay tal distinción, de manera que actualización (ἐντελέχεια) y actualidad (ἐνέργεια) son lo mismo. 

Teniendo claro lo anterior, sin embargo la distinción nos sirve para explicar qué es y cómo entender el movimiento, pues esta misma trae consigo debates de filósofas y filósofos que han estudiado el tema del movimiento. Así que de la anterior distinción obtenemos dos interpretaciones frente a lo que es el movimiento, la primera interpretación la llamaré A y a la segunda B. En la interpretación A se menciona que el movimiento es una actualización, es decir, sería un proceso y no producto. En la interpretación B en cambio se dice que el movimiento es una actualidad, un producto. Si decimos que el movimiento es un producto decimos que el movimiento como actualidad de lo potencial en cuanto tal está referido a la potencia. Y se afirma esto, porque, en esta interpretación el en cuanto tal está referido a la potencialidad y no a la actualidad. Por el contrario si decimos el que movimiento es un proceso, el en cuanto tal está referido a la actualidad. Espero comprendas lo que te estoy diciendo. 

De la anterior interpretación se siguen consecuencias como la siguiente: si el movimiento es la actualidad de lo potencial en cuanto actualidad, estaríamos diciendo que lo potencial que es actualizado vuelve a su actualidad, por ejemplo el bronce (no estatua) es potencialmente estatua pero al momento de la actualización el movimiento no se da en términos de ir del bronce a la estatua, sino como se trata de la actualidad, es el volver al bronce. A saber esta interpretación (A) del movimiento se vuelve circular. De manera que la interpretación B rechaza la circularidad del movimiento y en cambio postula que el movimiento es la actualidad de lo potencial en cuanto potencialidad, es decir, en esta interpretación el bronce que es potencialmente estatua en su actualidad alcanza el fin en sí mismo de ser estatua. A saber el movimiento como ἐντελέχεια hace referencia a cuando se alcanza el telos, su fin, el ser estatua. 

Ya habiéndote explicado las dos interpretaciones finalizo mi disertación aquí, pues mi objetivo no es decirte cuál de los modos de entender el movimiento es el más correcto y cuál el menos. Para finalizar quiero agradecerte por haberme prestado atención y espero entiendas y que mi disertación haya sido pertinente frente a qué es el movimiento. 

De: alguien que se pregunta por el movimiento.

Carta, Miguel Ángel Espitia

15 de septiembre del 2016

Apreciado lector, 

Tengo el agrado de dirigirme a ti con el propósito de informarte sobre una temática que está en los pensamientos de quienes amamos el conocimiento. El tema sobre el que te escribo versa sobre la pregunta por el movimiento, quizás pienses que es algo común puesto que se ve en la realidad, pero la pregunta no va dirigida a saber si existe o no el movimiento, sino a conocer la definición del mismo. Esta pregunta por la definición ha sido desarrollada por Aristóteles en su libro titulado la Física específicamente en el libro III, en donde nos dice que “el movimiento es la actualidad de lo potencial en cuanto tal”. Esta definición es oscura puesto que nos suscita preguntarnos qué es la actualidad, lo potencial y a qué se refiere con la terminación “en cuanto tal”. 

El término actualidad es la traducción de la palabra en griego ἐντέλεχεια, que también es traducida por actualización, y según sea la traducción que se tome la interpretación es distinta. Por ejemplo, si se traduce actualización se estaría defiendo el movimiento como un proceso que se lleva a cabo, mientras que si se toma la palabra actualidad se entiende como un proceso terminado. Y sea cual sea la palabra que se tome genera muchos interrogantes, dado que, si se define el movimiento como un proceso, esto equivale a decir que el movimiento es un movimiento, lo cual es tautológico, ya que es una definición circular. Pero si se dice que es la actualidad como un proceso terminado, se está diciendo que el movimiento es la actualidad de lo potencial para cambiar, en donde el término “actualidad” no se toma como un movimiento, sino que este está en lo potencial. 

Ahora bien, el término potencial es la traducción de la palabra griega δυνάμει que se deriva de la expresión potencia, a saber δύναμις que según Aristóteles es el principio del movimiento o del cambio que está en otro, por ejemplo, si alguien construye una casa, la potencia no está en la casa, sino en quien la construye en este caso en el constructor, pero también se llama potencia a aquellas cosas que llegan a ser lo que son, por ejemplo, la semilla llega a ser un árbol, puesto que la semilla es en potencia un árbol. Sin embargo, existe otro sentido, a saber, la potencia es el principio de corrupción, debido a que accidentalmente puede llegar a ser otra cosa que lo que estaba dado a ser. Por lo tanto, dejo a tú disposición querido lector para que concluyas, según tu propio razonar, cual es la mejor manera de entender cada término para poder definir el movimiento. 

Pero antes de despedirme querido lector te dejo otro interrogante ¿a qué se refiere Aristóteles con la expresión “en cuanto tal” (ᾖ τοιοῦτον)? Puede ser tanto a la actualidad o actualización según sean tus criterios para decidirte por alguna traducción, o puede referirse a lo potencial. Y no olvides qué implicaciones tiene si se responde a favor de la una o de la otra. Por ahora mi querido lector, espero que esta carta sea una ayuda para tu diario vivir y te deleites de esta pequeña muestra de lo que amamos quienes decidimos dedicar nuestra vida a la filosofía y a la enseñanza de la misma. Cuídate.


Un tal Ángel Espitia

viernes, 14 de octubre de 2016

Diálogo, Ingrid Bohórquez

Razonamiento incorrecto

Anónima – ¡Oh! querido muchacho hace días te he escuchado preguntar sobre si se puede recorrer una cosa de magnitud infinita en un tiempo finito. ¿Es correcto lo que estoy diciendo sobre tu preocupación?
Jerónimo – Así es.
Anónima – ¿Pero por qué te ha surgido esta pregunta?

Jerónimo – Me ha surgido porque he escuchado últimamente a los hombres decir que Aquiles el hombre más rápido de Atenas no puede alcanzar a la tortuga más lenta. Y no la puede alcanzar, porque, la tortuga tiene una ventaja sobre él y cuando intenta atraparla, cuando Aquiles llega al punto donde ella estaba, ella se ha adelantado nuevamente y así sucesivamente. Es decir, cuando Aquiles llega al nuevo punto donde la tortuga está, ella ya ha avanzado.

Anónima – ¡ah querido muchacho! ya entiendo el porqué de tu preguntar, es cierto, Zenón de Elea nos ha puesto bajo una encrucijada bien complicada y al parecer no se puede salir de ella, al parecer él tiene la razón. Pero yo te puedo asegurar que no es así. Pues él está haciendo un razonamiento incorrecto. Si quieres saber por qué te digo esto, permíteme que te haga saber los argumentos.

Jerónimo – Claro que sí quiero que me los hagas saber. Pues lo común para nosotros es debatido de forma lógica por Zenón, de tal manera que me hace creer que estamos engañados y que lo que nuestro entendimiento común comprende es un engaño, una ilusión.

Anónima – Para empezar quiero que con tu ayuda aclaremos las siguientes cuestiones. ¿Qué quiere decir que la magnitud sea infinita? Pero antes de responder esta pregunta ¿qué es lo infinito?

Jerónimo – Ummm. Lo infinito lo pienso respecto de los números, es decir, no hay un fin de los números, ni positivamente ni negativamente, estos no tienen límite.

Anónima – Sabes me gusta tu respuesta, es muy acertada y me permite explicarte dos cosas. La primera, concuerdo contigo de que lo infinito no tiene fin, límite. A saber, se extiende y no podemos decir que el número 1.000 es el fin de los números positivos, de igual manera argumentamos respecto a los números negativos. En este punto no solo quiero que pienses solo matemática sino también físicamente, pues del universo tampoco podemos afirmar cuál es su fin. ¿Entiendes lo que te digo?

Jerónimo – Según entiendo lo que me dices, en la naturaleza, como en lo que versa la física, también hay cosas infinitas.

Anónima – Así es. Retomando lo anterior, la segunda cosa que te quería decir es que lo infinito se dice en dos sentidos, en división y en extensión. En división cuando hablamos de que algo se divide, pero eso divisible también se puede dividir y así sucesivamente. Pero para que entiendas mejor te voy a poner un ejemplo, imagina que un corredor debe recorrer desde un lugar B a un lugar D, pero antes de llegar a ese punto debe recorrer la mitad de esa distancia marcada por B y D, pero para llegar a esa mitad de la mitad, debe llegar a la mitad de esa mitad y así sucesivamente. Es decir, esa distancia a recorrer entre B y D es infinitamente divisible. Y en cuanto a lo infinito en extensión, podemos pensarlo en adición, es decir debes sumar hacia el infinito, debes pensar que se aumenta. Por esto como te decía anteriormente me parece acertada tu disertación ¿en qué sentido? En el sentido en que tú decías que los números no tienen un fin ni positiva ni negativamente. ¿Entiendes lo que te digo y estás de acuerdo con mis argumentos?

Jerónimo – Estoy de acuerdo con lo que has dicho y pido, por favor, que continúes con tu disertación.

Anónima – Ya habiendo aclarado lo infinito, nos resta responder la pregunta sobre la magnitud infinita. Para aclararte esto quiero que aceptes que toda cosa que existe tiene magnitud y si algo no tiene magnitud no puede existir. Pero la magnitud es continua y lo continuo tiene partes y extremos. A saber, la magnitud es divisible y en la medida que es divisible es infinita, pues sus partes se dividen infinitamente.

Déjame decirte que tu preocupación inicial - sobre cómo una magnitud infinita puede ser recorrida en un tiempo finito- es incorrecta. E incorrecta en el sentido de que es imposible recorrer en un tiempo finito una magnitud infinita como puedes ver lógicamente esto es visible y aceptable. Lo que no podemos aceptar es que el tiempo sea finito, pues si la magnitud es infinita el tiempo también debe serlo. Así que el tiempo también es un continuo y como mencionamos anteriormente, lo continuo tiene partes y extremos. Y en la medida que sea continuo es divisible, a saber, el tiempo también es infinito. ¿Haz entendido lo que te he explicado?

Jerónimo – Sí lo he entendido y creo poder resolver la muy conocida paradoja de Zenón de Aquiles y la tortuga. Si entendí bien Aquiles puede alcanzar a la tortuga siempre y cuando tanto la magnitud como el tiempo sean infinitos. Aunque la tortuga le lleve una delantera a Aquiles, él en un tiempo y en magnitud infinito alcanzará la tortuga. Tal vez de esta manera no sea tan clara la explicación, pero si me permites hacer uso de la progresión geométrica creo que será más clara mi explicación. A ver, voy a intentar explicar por medio de la progresión geométrica en qué tiempo y magnitud infinita Aquiles alcanza a la tortuga. Al momento de la salida Aquiles se encuentra en la posición inicial 0 mientras la tortuga en la posición inicial de 100 metros; cuando Aquiles al cabo de los 10 segundos llega a los 100 metros (que es lo que tarda en recorrer los 100 m), la tortuga está 10 metros más adelante y empleado el mismo tiempo que Aquiles, a saber 10 segundos. Cuando Aquiles llega a los 110 metros la tortuga ha avanzado un metro y para estos metros han empleado los dos corredores 11 segundos. Si seguimos en esta progresión geométrica nos damos cuenta que al cabo de los 11,111… tanto los metros como el tiempo empleado en la carrera Aquiles alcanza a la tortuga.

Ahora al igual que tú quiero saber si mi explicación ha sido clara, has entendido y estás de acuerdo con ella.

Anónima – Me parece que tu explicación ha sido clara, pues demuestras como puede ser resulta la paradoja. Si bien la progresión geométrica nos sirve para entender cómo se resuelta la paradoja, no debes olvidar que de lo que estamos tratando aquí es de las cosas físicas; y debes tener en cuenta que la matemática en su totalidad no nos permite dimensionar el razonamiento falso y nos desvía de que lo que estamos discutiendo, de lo físico. También me parece que comprendes en qué consiste la imposibilidad de la paradoja de Zenón, pues es cierto que una magnitud infinita no se puede recorrer en un tiempo finito; y precisamente, porque lo infinito rebasa lo finito. De tal manera que la imposibilidad se soluciona entendiendo que tanto el tiempo como la magnitud son infinitas. Si estos – el tiempo y la magnitud- son infinitos podemos resolver la paradoja.

Para finalizar quiero resaltar que de nuestra percepción es difícil dudar, pues si dudamos de ella nos es difícil dar cuenta de este mundo que nos rodea, que está ahí y se nos presenta por medio de ella. Así que aunque lógicamente parezca que somos engañados, no lo es así para mí. Pues si desconfiamos de lo que nos permite dar cuenta del mundo de la vida, cabe preguntarnos qué nos permite dar cuenta de este aquí y ahora. Querido muchacho espero te hayan servido mis argumentos para comprender y responder a tu pregunta.

Jerónimo – A ti te agradezco por haberte tomado el tiempo de hacerme entender esta paradoja.

Tema: Zenón, Fragmentos. Aristóteles, Física, VI, 1-2, 9.
Aristóteles. (1995). Física. (G. De Echandía, Trans.). Madrid: Gredos.

Carta, Astrid García

08 de Septiembre de 2016


Apreciada señora Bates:

Nuevamente recurro a escribirle a usted, tal vez sea por esa característica dialéctica que tiene el escribir un texto para alguien. Pero, sé que con usted se trata de algo más, una confianza que me impulsa a amar el momento de escribirle. 

Me dirijo a usted con gran cautela, pues el tema que me propongo exponer en esta carta no es para nada fácil de describir. Como bien sabe usted, estoy tratando de entender el complicado aparato físico que Aristóteles nos dejó. Espero, recuerde bien nuestra ardua tarea de encontrar las causa primera, pues es importante saber por qué me encuentro en este lugar de la disertación. 

Tratando de responder nuestra inspiradora pregunta, me encontré con la pregunta por el movimiento, de su posibilidad o imposibilidad. Es tan extenso, que le puedo asegurar que algunos como Zenón de Elea afirman que no existe movimiento tal y como lo conocemos; que más bien el movimiento es el estado de reposo de una cosa material en un espacio, y que este ocupa consecutivamente posiciones a través de un periodo de tiempo. Imagínese usted mi estimada señora, poder comparar el movimiento real con el cine. Para este señor no sería tan descabellado pensar que nuestro movimiento funciona como una reproducción de múltiples fotografías de nuestra realidad. De cierta manera nuestro pequeño sueño de ser las protagonistas de uno de los films de Hitchcock ya no sería más un anhelo indiferente, bastaría con mirar nuestras vidas bajo la propuesta de Zenón para imaginar que hacemos parte de una buena película. 

Espero que con lo anterior no haya quedado muy confundida, pues a continuación trataré de explicar un poco mejor de que se trata todo este lío del movimiento. Es importante que tenga claro que la continuidad, el contacto y la sucesión serán características vitales. La continuidad se verá reflejada en aquellas cosas cuyos extremos son uno; piense usted en aquella casa en la que vivió esos terribles seis meses en París, ¿recuerda que se quejaba constantemente de las divisiones delgadas entre las habitaciones? Pues bien esto es la continuidad aquello que se da entre cosas que comparten un mismo extremo y son divisibles. Ahora el contacto se da en aquello que es contiguo, como esta casa que estaba seguida de cientos de casas más, pues bien aquella casa que era su vecina estaba en contacto con su casa y todo el resto de casas formaban una contigüidad en aquella cuadra y todas estaban en contacto permanente, pues sus límites se tocaban entre sí. Ahora bien la sucesión será aquella correspondencia que tiene su casa con la vecina y no con la tercera, pues si bien para que haya sucesión es imperativo que estén separadas por cosas del mismo género. 

Teniendo claro lo anterior, quiero que entienda que aun cuando lo continuo se ve fácil de entender, hay condiciones que lo limitan; por ejemplo un continuo no pude estar compuesto de puntos, pues los puntos no poseen magnitud y por tanto no existirían, habrá una sucesión de puntos si se da como condición de que entre dos puntos siempre debe existir una línea. También quiero resaltar que los puntos tienen la particularidad de no poderse dividir es decir, de ser indivisibles, por tanto tampoco poseerán extensión alguna. 

Para Zenón existirán muchas cosas en el mundo, las cosas que tiene límite, y las ilimitadas, pues poseen cosas entre ella. Un ejemplo claro, será los números existentes en una recta numérica que se encuentran entre uno y dos. Como bien sabrá estará 1.5, 1.25 y así sucesivamente se podrá dividir este espacio en cientos de espacios ilimitados. Esto nos traerá también el problema de que un conjunto finito (como lo es la recta del 1 al 2) pueda contener conjuntos infinitos (como 1.5, 1.25...) Ahora bien, sé que se estará preguntando por el número cero, conozco bien su deleite por dicho número, pues bien este se tomará como un número sin magnitud y recuerde que aquello que no tiene magnitud no se puede agregar a ningún conjunto. Lo que no tiene magnitud no existirá. En un conjunto discreto es necesario que las cosas entren en contacto, por tanto es importante que no solo divida en partes infinitas, sino que también se agregue algo a la magnitud de afuera por grande que esta sea. Si existe es infinito y tiene magnitud divisible hasta el infinito.

Ahora, imagine usted a un corredor encima de nuestra recta numérica del 1 al 2, ¿entiende usted, que según lo anterior, el deberá atravesar la infinitud de parte en la que se puede dividir esta recta en un tiempo finito? Entonces ¿sería posible que nuestro corredor llegara a 2 alguna vez? Y en este punto entramos a revisar la imposibilidad del movimiento y con él negaríamos la multiplicidad de las cosas. Es importante aclara que Aristóteles fácilmente resuelve este problema afirmando que no es lo mismo infinito en divisibilidad que infinito en extensión, por tanto en lo continuo hay un número de infinito de mitades pero SOLO EN POTENCIA NO EN ACTO. En mi opinión es una de las mejores razones, no sé si porque respeto mucho la teoría aristotélica, o porque genera en mí una tranquilidad inexplicable de ser real, puesto que no pienso que todo movimiento que haga será un recuadro en serie y millones de veces reproducido. 

Por lo que ahora me compete, siento que debo parar de escribirle por hoy, quisiera estudiar un poco más, para que nos vayamos ilustrando en el camino. Agradezco de corazón la fiel lectura que hace de mis cartas, sepa que para mí escribirle tiene un carácter si se quiere erótico, pues entiendo que no a cualquiera le gustaría sentarse a leer una cosa de gran magnitud. Hay que tener una mente diferente, y sepa usted que eso es lo que más valoro de nuestra distante relación. 

Con afecto,


ASTRID

Tema: Zenón, Fragmentos. Aristóteles, Física, VI, 1-2, 9.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Carta, Miguel Ángel Espitia


Bogotá D.C 8 de septiembre del 2016

Mi querida Z ….

He guardado silencio por mucho tiempo, pero hoy es un día muy especial puesto que llegó a mis manos un libro cuyo tema me hizo recordar aquellos días en los cuales hablábamos y no sentíamos ni el movimiento ni el tiempo. Te preguntarás cuál es ese libro, pues bien es la Física de Aristóteles específicamente el libro VI donde refuta las paradojas de Zenón sobre el movimiento. Zenón de Elea presenta cuatro argumentos en contra de la realidad del movimiento (la dicotomía, la carrera, la flecha y las filas en movimiento), porque para este el movimiento no es posible debido a que la realidad es una y no se puede dividir. Lo anterior es debatible, si se dice que las conclusiones de Zenón no implican una aceptación de la unidad, sino que son una crítica a los absurdos tanto del monismo como del pluralismo.

Pues bien, todo lo anterior me hace escribirte porque estos temas son como tú dices: “complicados” según sea la perspectiva mediante la cual se aborde la problemática. Aristóteles refuta directamente los argumentos dado que para este Zenón comete falacias, es decir, lo postulado por Zenón es engañoso. El primer argumento de Zenón es el de la dicotomía que consiste en la divisibilidad Ad infinitum de una extensión, por ejemplo, existe un punto C desde el cual se inicia el movimiento y un punto D al cual se tiene que llegar, pero antes de llegar a la meta se tiene que recorrer primero la mitad de la distancia antes de llegar al final, y de esta se tiene que recorrer la mitad de la mitad y así Ad infinitum; de lo que Zenón deduce que no es posible el movimiento. A lo anterior, Aristóteles responde diciendo que el infinito se dice en dos sentidos: a) infinito en extensión e b) infinito en divisibilidad. Lo anterior, es a causa de que en un continuo hay un infinito de mitades en potencia (dynamis) pero no en acto (entelékheia). Por lo tanto, Zenón comete una falacia dado que aplica la divisibilidad a la extensión más no al tiempo.

El segundo argumento es el de Aquiles y la tortuga, se parece al anterior, la diferencia es que ya no se trata de un punto inicial y uno final, sino simplemente de que Aquiles no puede alcanzar a la tortuga puesto que esta tiene una ventaja, por lo tanto, Aquiles tiene que llegar primero a donde estaba la tortuga, pero la tortuga ya avanzó la misma distancia, y así sucesivamente Ad infinitum. Aristóteles dice que sucede lo mismo que en el argumento anterior, puesto que es posible recorrer en un tiempo finito un espacio divisible infinitamente y así Aquiles alcanza la tortuga.

El tercer argumento para mí es el más genial de todos, puesto que va una flecha por el aire y Zenón dice que no está en movimiento debido a que el reposo consiste en estar ubicado espacial y temporalmente en un lugar. Y si se tiene en cuenta lo anterior e identificamos el “ahora” de un tiempo consecutivamente, la flecha siempre está en reposo. Esta visión del tiempo como una sucesión de “ahoras” es brillante, ya que solo disponemos del instante y se tiene que disfrutar de lo que se vive en ese instante como muy bien tú me lo decías, sin andar pensando en un futuro dado que las cosas pueden cambiar drásticamente, por ejemplo, uno puede pasar de ser un extraño para alguien a ser una persona especial en menos de una semana, pero de igual manera volver a ese lugar de extraño en menos de dos días, como bien lo sabemos. Pero bien para Aristóteles esto no es posible ya que el tiempo no está hecho de muchos “ahoras” consecutivos.

El argumento del estadio es el siguiente, una fila de cuatro objetos esta inmóvil otras dos filas están respetivamente a la derecha y a la izquierda, estas se mueven con velocidad constante e inician el movimiento en la mitad de los objetos inmóviles, hacia la derecha e izquierda respectivamente. Cuando termina el movimiento y quedan todas ordenadas en tres columnas el primer objeto de una fila ha recorrido (con respecto a la otra fila en movimiento) cuatro objetos mientras que con respecto a la fila que está en reposo solo recorrió dos objetos, por lo tanto, la mitad de un tiempo dado es igual al doble del mismo. Así Zenón concluye que no hay movimiento, a lo que responde Aristóteles que este está en un error creyendo que un cuerpo en movimiento pasa con igual velocidad a cosas que están en reposo y en movimiento.

Los temas del movimiento y del tiempo son maravillosos, uno encuentra muchas argumentaciones a favor y en contra, desde mi postura el movimiento existe como una realidad física sin discusión, pero lo que sí se puede discutir es la idea de movimiento que produce nuestro aparato cognitivo. Para finalizar, espero leas toda esta carta y te enteres de la fuerza sobrenatural que habita en mí y me hace estudiar filosofía. Sé feliz.

Un tal Ángel Espitia

Tema: Zenón, Fragmentos; Aristóteles, Física, VI, 1-2, 9.