lunes, 19 de octubre de 2020

Diario, Sergio Rodríguez

25 de Septiembre de 2020   


El día de hoy se abordó en clase el tema de la substancia en Aristóteles, antes de ello se comenzó la clase con un saludo exageradamente muy extendido, entiendo que eso es un gesto de calidez por parte de la profesora para tratar de dar a entender que esto no es simplemente una clase fría en dónde vamos simplemente al punto, pero consideró que se está sobre extendiendo mucho en la metodología de los saludos, literalmente demoramos media hora en únicamente hacer eso lo cual me parece algo que es un desperdicio para el tiempo tan valioso que es abordar el tópico como tal. Pero bien, a pesar de que a mi modo de ver perdimos bastante tiempo en eso, y otros detalles e insignificantes que no merecían realmente extenderse tanto antes de ir al grano en la clase, debo decir que cuando finalmente se inició la clase. Algo que me interesó al ver y entender la noción de substancia de Aristóteles es que pude traer esa discusión a la contemporaneidad con la cuestión de cómo por ejemplo filósofos analíticos como Quine, para Quine la manera en cómo se formaliza la sustancia es la siguiente: 

-Para todo X: Si X es humano, entonces X es mamífero. 

En ese sentido la substancia se va a definir como cualquier cosa que reemplace a X. Algo muy importante para comprender es que X no es una variable proposicional sino un elemento de un conjunto. 

Ahora bien, es claro y evidente que lo que hizo Aristóteles fue considerado como el primer gran sistema filosófico que se dio en Occidente y también el primero que construye un sistema de categorías que funciona de tal manera en que podemos organizar todo lo que nosotros decimos, en pocas palabras, las categorías nos permiten hablar y clasificar las cosas que existen y también la manera correcta en la que debemos hablar. En conclusión, Las categorías son normativas. 

También hay algunos elementos conceptuales de la anterior clase que también fueron bastante esclarecedores para entender unas cuestiones importantes referentes a la filosofía moderna, porque la distinción tan importante de Aristóteles entre “se dice de” y “está en”, en cierto sentido, funge como un prototipo un poco más primitivo de lo que en la modernidad Kant va a llamar las distinciones entre lo analítico y lo sintético. El “se dice de” es un elemento que nos permite distinguir la relación de predicación, no obstante, no es simplemente una manera ordinaria de predicar, sino que lo que refiere es a una manera de predicar de tal manera que sea constitutivo del sujeto del que se está predicando. De una manera muy similar a lo que es el juicio analítico, ya que yo puedo predicar técnicamente el rosado de una maleta rosada, pero el rosado de la maleta no es constitutivo de la maleta, en tanto que maleta. Eso nos permite concluir que el rosado de la maleta está en la maleta, pero no se predica de la maleta porque no es definitorio y constitutivo de la maleta. 

Ya para finalizar. El punto final de la clase pasada fue que al final se hizo un señalamiento de que hay unos problemas por parte de Aristóteles en la teoría de la sustancia que presentó en los tratados de lógica que nos permiten inferir que hay unas dificultades en la individuación, razón por la cual,  Aristóteles en la metafísica va a cambiar de opinión, y va a dejar y abandonar la noción de la sustancia primera como individuo concreto, debido a que si ese es el fundamento máximo de la realidad, tendría la implicación de que no podría haber ciencia, ya que el hecho de que si existe una ciencia de un particular o de lo particular, entonces se negaría la posibilidad de establecer relaciones de verdad universal. 


16 de Octubre de de 2020  

La clase del día de hoy fue interesante, se abordaron los problemas de la definición y la demostración, logre recordar  que para Aristóteles, en cierto sentido, la definición significa la primera premisa de la demostración, de ahí que todas las demostraciones se derivan del contenido de la definición. En el caso de la diferencia específica, yo puedo hacer la separación entre los géneros y en el caso del hombre su separación  es "ser racional", y de ahí yo pude entender que lo universal no es solamente lo en sí del género sino lo que aparece explícito en el género, en ese sentido, aquello que es propio sería la característica que sólo le pertenece ese género pero eso no significa que defina al género. Entonces una pregunta que a mí me surge bastante es ¿Si yo distingo lo definición de los accidentes en el hombre, entonces bípedo y animal es accidental al hombre? De ser así, quizá sería razonable, pero no sería cualquier accidente sino sería un accidente en sí, entendiendo por la accidental en sí como aquello que no hace parte de la definición pero está implícito en la definición.

Ciertamente, esto me lleva a ciertas reflexiones, una de ellas es que la ciencia para Aristóteles era en realidad un desarrollo lógico que organiza y categoriza los componentes de la realidad, en pocas palabras, me permite organizar mis conceptos para darle sentido a la realidad. y eso se lleva a cabo por medio demostraciones ya que las demostraciones deben llevarme a demostraciones verdaderas, hay algo que me llevas sospechar que Aristóteles no es que esté dando directamente razón de las cosas en sí sino simplemente lo que se dice ellas, aunque ahora en analíticos posteriores es más específico, mediante el medio que permite determinar lo que es propio de ese algo, la pregunta es ¿Cómo? Siento que en eso todavía no es lo suficientemente claro Aristóteles. Lo más cercano a eso es cuando Aristóteles habla y da esbozos de un concepto llamado la comprobación, tiene que haber otra facultad más certera que la demostración y esa debe ser la comprobación, me permite establecer conexiones con lo que he leído en el tratado del alma de Aristóteles, ya que ahí parece que él dice que la comprobación es como una intuición que tiene su origen en la experiencia sensible, y de la sensación -relacionado con la experiencia sensible- las facultades más amplias serían la memoria y la fantasía, ya que me permiten generar asociaciones de ideas. A medida de que las facultades se complejizan, puedo descubrir lo propio y no sólo lo accidental, es como si por medio de la comprobación, yo sí pudiera captar las propiedades esenciales de las cosas, sin embargo, eso parece algo un poco complicado y hay que dejarlo en remojo para poderlo entender mejor porque todavía puede ser que mi interpretación sea equivocada.

Diario, Michell Gómez

 


Diario, María Fernanda Vanegas

 


Diario, Lesly Pamplona

 


Diario, Dorailys Ramírez Mayoma

 



Diario, Cristian Rojas

 Diario del Seminario de Filosofía Antigua

11 de septiembre del 2020 

Clase de introducción

En los últimos versos de un poema de María Mercedes Carraza, que se ajusta no sólo al seminario de Aristóteles sino también a otros seminarios y materias que estoy viendo en la universidad, encuentro la representación fiel de lo que evidencio en la filosofía. 

Una tarde que ya nunca olvidarás 

llega a tu casa y se sienta a la mesa. 

Poco a poco tendrá un lugar en cada habitación, 

en las paredes y los muebles estarán sus huellas, 

destenderá tu cama y ahuecará la almohada. 

Los libros de la biblioteca, precioso tejido de años, 

se acomodarán a su gusto y semejanza, 

cambiarán de lugar las fotos 

Otros ojos mirarán tus costumbres, 

tu ir y venir entre paredes y abrazos 

y serán distintos los ruidos cotidianos y los olores. 

Cualquier tarde que ya nunca olvidarás 

el que desbarató tu casa y habitó tus cosas 

saldrá por la puerta sin decir adiós. 

Deberás comenzar a hacer de nuevo la casa, 

reacomodar los muebles, limpiar las paredes, 

cambiar las cerraduras, romper los retratos, 

barrerlo todo y seguir viviendo 

Colombia, en este caso, hace referencia a ese amor que narra Mercedes en su poema. Pues bien, este país, teñido de dores y agonías, ha cambiado la casa en la que habito. Sus ojos miraron mis costumbres y mi ir y venir entre paredes. Este país desbarató mi casa.  

La filosofía, que en dicho poema no se encuentra en ninguna parte, será el objeto por el cual olvidaré ese amor. Es decir, la filosofía me ayudará a olvidar todo lo que está pasando en Colombia; del mismo modo, me ayudará a cambiar las cerraduras, romper los retratos, barrerlo todo y seguir viviendo.   

Confieso que en estos momentos no encuentro ninguna relación entre la filosofía y mi propia experiencia emocional. Tampoco deseo encontrar dicha relación, pues cuando registré estos semanarios ese no era mi objetivo. ¿Cómo comparar la metafísica de Aristóteles con la cuarentena o las masacres ocurridas en Colombia? No creo que haya respuesta -y si la hay, no es del todo evidente-. Lo que quería al registrar las materias fue el aprender, el acercarme a Aristóteles y a sus conceptos (que seguramente si termino el seminario lo cumpliré). Aún con todo, deseo cambiar esta postura; es decir, deseo que la filosofía sea un proyecto de vida (para sanar y curar no desde el olvido, sino desde el adentramiento de los problemas más esenciales de nuestras vidas).  

18 y 25 de septiembre del 2020 Sobre el libro de las categorías.  

 

El tema de las categorías en Aristóteles me recordó algunos versos de Fernando Pessoa -o mejor dicho, de Alberto Caeiro-. El árbol, como individuo, se puede predicar de diferentes maneras: que es verde, que da frutos, que es encopetado, que tiene ramas, etc. Sin embargo, si pensamos en nosotros, si pienso en un sujeto como “Cristian David Rojas Capera”, no encuentro cómo predicarme en diferentes categorías. Bien puedo decir que soy un humano, un hombre, con baja estatura, que usa x o y cosa, etc. Sin embargo, considero que todo este ejercicio me condiciona a unas etiquetas. Etiquetas que se encuentran fijas y no determinan lo que realmente soy.  

Es interesante cómo Aristóteles encuentra sus 10 categorías para poder pensarnos el universo y el mundo en el que vivimos. Como diría Caeiro, “Constitución íntima de las cosas… “Sentido íntimo del Universo…” Aún con ello, todo esto me parece problemático. ¿Cómo encapsular los individuos en sólo 10 categorías? ¿Por qué no 100 o ninguna categoría?  

Por otro lado, entiendo que Aristóteles sostiene esa categoría llamada substancia primera. De la substancia primera podemos decir que son tres sus propiedades: son sujetos de primera predicación, son primeras ontológicamente, son substancias individuales y singulares. Con todo lo anterior, me pregunto, ¿Qué pasa cuando un día un sujeto es Fernando Pessoa y al otro Alberto Caeiro? (y hablo de Caeiro por el poema mencionado, pero en realidad son muchos más sus heterónimos). Quizá ya estoy divagando más de lo apropiado, así que hasta acá voy a dejar de escribir.